El problema de los grandes superconductores es que esas propiedades de conducción eléctrica con baja resistencia sólo se dan en condiciones de temperatura y presión muy extremas (muy bajas temperaturas y presiones casi imposibles).

Así pues, uno de los grandes retos de la física es encontrar un método para fabricar un compuesto capaz de reducir al máximo esa resistencia a una temperatura y presión que permita que su uso se extienda y los costes de fabricación sean razonables. Conseguir este material conllevaría el ganar, a nivel mundial, ese porcentaje que ronda el 7% de toda la electricidad que se pierde por la resistencia de los materiales actuales (y un 7% a nivel mundial es hablar de una ingente cantidad de energía perdida).

Con este objetivo en mente, un grupo de científicos del Instituto de Ciencia y Tecnología de Moscú y del Skoltech (Instituto de Ciencia y Tecnología de Skólkovo) han descubierto un patrón en los actínidos (metales con números atómicos entre el 89 y el 103) después de someterlos a un algoritmo que analiza la disposición atómica de estos metales para determinar cuales combinan mejor con el hidrógeno para formar un superconductor.

Con este procedimiento han conseguido superar al sulfuro de hidrógeno, que hasta ahora era el superconductor con las condiciones de temperatura y presión menos extremas (-70 grados Celsius y 1,5 millones de atmósferas) con un hidrato de Actinio capaz de operar a -20 grados Celsius a la misma presión.

Aunque las cifras aún distan del soñado superconductor a temperatura ambiente, es un inicio y el algoritmo empleado aún se puede depurar y mejorar.

Esperamos más resultados de este equipo de investigadores y que en breve tengamos nuevos materiales con los que reducir la pérdida de energía en nuestros equipos.

Aquí tenéis el enlace a la noticia en Gizmodo: https://es.gizmodo.com/un-patron-oculto-en-la-tabla-periodica-puede-ser-la-cla-1825200804