Esta semana os traemos al blog un excelente artículo publicado en Xataka, cuyo origen es el artículo  “How To Become A Centaur”, escrito por Nicky Case para el Journal of Design and Science del MIT Media Lab, y cuyo contenido es un gran recopilatorio del origen, desarrollo y estado actual de eso que día si y día no aparece en blogs y publicaciones tecnológicas de todo el mundo: la inteligencia artificial.

Hemos titulado esta entrada “La inteligencia artificial aumentada” porque es este precisamente el objetivo al que se encamina el estado actual de la inteligencia artificial y el cual es aún un destino aceptado con alguna reticencia y al que no estamos acostumbrados.

Desde sus inicios, ya sea debido a la ciencia ficción o por determinados personajes con más miedo que razón, se ha establecido la idea de que la inteligencia artificial es un sustituto a la inteligencia humana. Es, por así decirlo, nuestro enemigo, algo contra lo que competir y contra lo que estamos predestinados a ser derrotados. El miedo a que la inteligencia artificial tome el control de multitud de facetas de nuestra sociedad es patente, y el ser humano es muy propenso a dejarse llevar por estos miedos, intrínsecos a su propia naturaleza, que nos hacen pensar en un mundo en el que las máquinas, guiadas por esa inteligencia artificial, desarrollen nuestro trabajo mejor que nosotros, dirijan nuestros gobiernos mejor que nosotros e incluso “amen” a nuestros congéneres mejor que nosotros mismos.

El futuro de la inteligencia artificial no pasa por ser un sustituto a nuestras funciones, sino por ser un complemento, una herramienta que nos ayude a aumentar nuestra inteligencia en una relación de simbiosis en la que nosotros los humanos aportamos nuestra capacidad para definir un objetivo y la inteligencia artificial nos devuelve los métodos más eficientes para lograrlo a la vez que se alimenta y aprende de nuestras elecciones.

En el artículo se define muy bien esta colaboración basándose en el concepto que Garry Kaspárov nombró como ajedrez centauro (animal mitológico mitad humano y mitad caballo), después de perder contra el famoso Deep Blue de IBM y que se definía como la colaboración entre humano y máquina para ser capaces de ganar en ajedrez tanto a un humano como a una máquina por separado.

La meta es que en el futuro, la inteligencia artificial sea una herramienta que nos complemente y que nos de alas a la hora de desarrollar nuestra inteligencia, enfocándonos sólo en la creatividad y en el objetivo en vez de en los caminos necesarios para llegar a dicho objetivo, aspecto del cual se ocupará la inteligencia artificial apoyada en el deep learning y el big data.

A día de hoy ya tenemos algún ejemplo muy sencillo de esta inteligencia artificial aumentada en los asistentes personales que casi todos llevamos en los bolsillos, a los cuales podemos solicitar un método para cumplir nuestro objetivo y, apoyados en esa aún básica inteligencia artificial, nos devuelven la mejor manera para conseguirlo.

Os dejamos el enlace al artículo, que, aunque algo extenso, es realmente interesante:

https://www.xataka.com/robotica-e-ia/lo-mejor-de-la-inteligencia-artificial-va-a-ser-la-ia-trabajando-con-el-hombre-y-no-la-maquina-sola